La Presencia sostiene la Práctica
Todas las técnicas que desarrollamos en la práctica de Yoga tienen únicamente sentido cuando son sostenidas por nuestra propia presencia.
Aunque las técnicas que nos ofrece Yoga son maravillosas y están creadas con una gran delicadeza y cuidado como herramientas de acceso a nuestra naturaleza esencial, el cómo o desde dónde hacemos algo es tan o más importante que lo que hacemos.
Al practicar posturas, ejercicios de respiración y por supuesto ejercicios de concentración es nuestra propia atención, nuestra propia presencia y consciencia de y en lo que hacemos lo que hace que la práctica adquiera profundidad. Por que, ¿quién si no tu, podría estar presente en tu propia práctica y en tu propia vida?
Y esto solo se puede generar desde la voluntad de hacerlo, es decir desde la decisión interna de estar presente, de hacer uso de la consciencia que somos para sentir y para acceder a este instante que es el único en el que de verdad podemos estar.
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La presencia es todo, y no solo en la práctica formal, que es la que hacemos cuando nos subimos a la esterilla, sino y especialmente en la gran práctica, que es la práctica de la Vida.
Y quizás la práctica no es solo la de estar presentes y conscientes del momento, de las sensaciones, pensamientos y emociones sino, sobre todo, la de volver cuando no lo estamos. Quizás sea esta la gran práctica, la de tomar conciencia de que no estamos “aquí”, en nosotros, en el cuerpo, en lo que está sucediendo, y acompañarnos de vuelta de una forma no solo consciente si no, en la medida de lo posible, compasiva y amorosa.
Cuando te des cuenta de que estás fuera de este instante, de que te has identificado con el ruido mental, con tu estado emocional…mira a tu alrededor y hazte plenamente consciente del espacio donde estás y de los objetos o formas que contiene este espacio, toma consciencia de que tu cuerpo está siendo sostenido. Sea cual sea la postura que tiene el cuerpo, toma consciencia de las partes de tu cuerpo que contactan con lo que lo sostiene, y se plenamente consciente de que el cuerpo está respirando. Quizás incluso te apetezca hacer alguna respiración profunda. Si aparecen pensamientos y emociones, se consciente también. Intenta soltar la tendencia a cambiar lo que está pasando, lo que estás sintiendo, y simplemente hazte consciente y acepta lo que está sucediendo. Y puede ser que al hacerte consciente, te des cuenta de que sientes emociones agradables, o desagradables, de que la situación externa es amigable o no tanto. Sea lo que sea, hazte consciente y permítete experimentarlo. Permite que lo que está aconteciendo te traspase.
Y entonces se sensible a “esto” que se está haciendo consciente, a “esto” que se da cuenta del cuerpo, la respiración, las sensaciones, pensamientos y emociones, y que se da cuenta también de lo que hay alrededor. ¿Qué o quién es “esto” que se da cuenta?
Asiéntate en esta Presencia Consciente que es tu naturaleza más profunda y esencial, y que lo sostiene todo, que no juzga ni espera nada, que simplemente Es y acoge aquello que sucede en este instante, sea lo que sea que sucede. Esta presencia lo sostiene todo.
Y sea lo que sea que esté sucediendo, especialmente cuando suceda algo de lo que en un principio quieres huir o que simplemente no es lo que te gustaría, acompaña desde aquí, desde esta presencia que acepta sea lo que sea que esté sucediendo, y percibe como pueden convivir lo que estás sintiendo/experimentando con esta presencia que se da cuenta de lo que pasa. Desde aquí, quizás puedas notar como se abre un espacio interior de aceptación radical de lo que es y desde ahí un espacio de liberación, compasión, gratitud e incluso contentamiento.
Repite esto cada vez cada vez que estés fuera de ti, que te hayas identificado con algo diferente a esto que eres, pura presencia consciente.
Cuando tu conciencia se dirige hacia dentro regresas a casa.
Sea cual sea el motivo que te ha traído hasta aquí, si te resuena,
a través de las clases, talleres y cursos podrás acceder a la práctica
de forma sencilla, placentera e íntegra, y así, a la profundidad
que nos ofrece Yoga.
Dentro de la esterilla, y especialmente en la gran práctica que es la Vida.